BATALLON ALFARACHE CADI

 

Cuando en 2001, se celebra con extraordinaria brillantez 25 años de la comparsa, siendo el último año de Pepe Milan como presidente, contábamos con más de 1000 comparsistas, pero muchos de ellos se dieron de baja poco después, como si estuvieran esperando a que pasaran las bodas de plata para dejar la comparsa. Cuando llegaron las fiestas del 2002 se vio claramente la disminución de componentes y pasadas estas, tenemos nuevo presidente, Manolo Más y un grupo de veteranos empezamos a movernos para lograr recoger en un grupo a distintos comparsistas que se habían quedado sin escuadra como habían hecho ya algunas comparsas cristianas y así surge la idea de un batallón. En un principio comenzamos Paco Sogorb y Roberto Valero con la ayuda de Ramón Gil y Manolo Obrador y pronto se fueron añadiendo componentes del Grupo de Dulzaina y Percusión. La cosa iba en serio y cada vez había mas interesados. La directiva en un principio no cogió con agrado este novedoso proyecto y nos puso algunas condiciones. La primera y principal es que al menos deberíamos ser 90 festeros/as. Empezamos a buscar, pero pasaban los meses y no teníamos ni traje ni música ni encuadre en la comparsa y ya entrado el 2003 faltaban mas de 40 personas para los 90. El nombre fue idea de Manolo Serrano fundador de la comparsa y de los Negros del Cadí que muy pronto se apuntó al batallón, así nace ALFARACHE Cadí, que viene del árabe Hisn-Al-Faray que significa castillo del mirador. Llega San Antón 2003 y comenzamos a dar formas a las nuevas ideas ; para empezar Joaquin Laguna nuestro mejor artista, realiza el diseño del traje, intentando que sea efectista, moro y barato, así aparece una capa negra de raso y un delantal mandil de cuero color teja, el chaleco desaparece, manteniendo todo lo demás, pantalón y camisa. Empezamos las reuniones internas para encontrar el material, en principio no se necesitaría sastre, cada uno arreglaría la pieza de cuero en su casa y buscamos al proveedor que fue un Cadí, Paco Juan que nos facilitó 90 cortes de serraje teja y cada uno lo amoldamos a nuestro cuerpo. En buena parte el batallón debe su salida a la buena persona de Paco Juan, pues iba cobrando según nos llevábamos los mandiles. A la comparsa le pedimos una banda de música  con calidad y unas marchas moras apropiadas para desfilar  90 festeros/as que debían ser 10 filas de a nueve, incluso se hizo una audición de marchas moras en la Sede y se eligieron algunas entre ellas las muy recientes Tudmir y el Último Mohicano una gran banda de al menos 60 músicos y que luego fueron bastantes menos y teníamos que ir al final de la comparsa y la banda cerraría el desfile. La realidad fue que pusieron detrás de la banda a otras dos escuadras. No teníamos nada y pasaba el año, al final caimos en la cuenta de que en el desván- trastero de la sede, estaban arrumbados los escudos, lanzas y estandartes del desfile del 25 aniversario que casi dos años después no los habían recogido ( eran de alquiler ) y al final ya teníamos traje completo. Se apuntaron sobretodo ex-cadís de los 40 que había desaparecido como escuadra, los Mabres, El Jito, Khabiri, Negros del Cadí y festeros/as sueltos del Grupo de Dulzaina y Percusión. Faltaba el Cabo y comenzamos los ensayos en la plaza del Polígono Salinetas de Petrer. Manolo Obrador traía un furgón con la infraestructura y a ensayar y probar tipos de desfile. Pronto se decidió que el cabo sería María Rosa Cuesta, hija de Gabriel Cuesta y la mejor decisión que tomamos. Poco a poco empezamos a hacer piña y a colaborar todos, y se acercaban las Fiestas y se habló de hacer nuestro estreno en la Entradica mora del 2003, y decidimos hacer una camiseta negra con el nombre y dibujo que Manolo Serrano le había dado al batallón. Mandamos hacer 100 camisetas de distintas tallas y Manolo Serrano y Roberto Valero adelantaron el dinero. Desfilamos y esa noche fue grandiosa, mas de 80 festeros/as a ritmo de marcha mora emocionados y orgullosos. La primera vez es la mejor, salió perfecto, los aplausos y felicitaciones desde la plaza Castelar, enfrente del Mercado hasta el final cuando todos nos abrazamos ¡ INOLVIDABLE !
Llegaron las fiestas y el sábado 31 de mayo de 2003, siendo la penúltima comparsa, comenzó el desfile, no recuerdo si 85 o 86 festeros, Anécdotas muchas, “las peleas” por ir en la primera fila, el colocarse grupos de amig@s juntos, imposible de organizar, unos con lanzas, otros con estandartes crema y otros verde. Algunos llevaban el delantal como un sudario, otros tal como le dieron el corte y cogido con cuerdas etc..Y entonces apareció  Maria Rosa que arrancó aplausos a cada paso y el resto sufrimos un subidón y lo hicimos perfecto hasta acabar padre Manjón entre abrazos y lágrimas a las 12 de la noche .
El día siguiente, el domingo desfilamos de día y aún lució mas, nos habíamos arreglado el mandil y parecía todo mas uniforme y la gente nos esperaba para aplaudirnos ¡ fue espectacular! Aprovecho para indicar que no fuimos el primer y único batallón moro ese año, también los Musulmanes estrenaron otro: La guardia musulmana, aunque no tan numeroso.
Acabadas las fiestas todo fueron parabienes y se nos dijo que alguien del batallón debería entrar en la Directiva; se hizo una reunión y se eligió por unanimidad a Maria Rosa Cuesta. Lola Castelló también se presentó voluntaria y previa consulta con la Directiva se la nombró vocal del batallón. Hasta esos momentos, las relaciones con la Junta las llevábamos Paco Sogorb, Manolo Obrador y Roberto Valero. Como las relaciones entre Lola y Maria Rosa no eran muy fluidas, simplemente la segunda dejó de asistir y quedó Lola en la Directiva como única representante del Batallón. A consecuencia de algunas desavenencias económicas, algunos dejaron el batallón y ya no volvieron a las Huestes .
Al año siguiente disminuyeron los componentes pero se ganó en uniformidad. El mandil se arregló y quedó muy digno, y se decidió llevar un banderín mitad verde, mitad teja. De cabo siguió Maria Rosa y se decidió llevar un cabo gastador a caballo delante de ella, buscando a un buen jinete joven al que se le dejó un traje de Huestes y él puso el caballo y el arte y la Directiva le exigió que pagara cuota íntegra y la derrama. Lo mejor fue que a Maria Rosa le concedió la Junta Central el galardón de mejor Cabo Moro 2004 y lo malo que el batallón perdió la mitad de componentes incluida Maria Rosa y el que esto escribe entre ellos. Al poco tiempo decidieron cambiar el traje y a decir verdad hemos salido ganando; unos años fue cabo Francisco Mollá, y posteriormente y hasta la actualidad  Manolo Obrador que tan dignamente lo dirige y representa. Mientras tanto, todas las comparsas tienen su batallón, una forma de integrar y de que muchos festeros/as sigan desfilando con su comparsa y participando en todos sus actos. El Alfarache Cadí pese a los dificultades iniciales sigue siendo actualmente una digna representación de la Comparsa, mimado y respetado por esta y que cada año ve aumentar el número de componentes gracias a la buena gestión y desvelos de sus dirigentes.

 

Roberto Valero Serrano